El fresco de Signorelli expresa el Reparto de la tierra y también la Segunda lectura de la Ley que se encuentra en el origen de aquella ficción literaria que dio el nombre de Deuteronomio (Segunda Ley) al último libro de Moisés.

Si observamos atentamente el fresco, nuestra mirada se fija de inmediato en la figura desnuda de Leví, desnudez que parece aludir al hecho de que en el reparto de la tierra no recibió nada. Delante de él vemos la figura de un joven vuelto de espaldas que calza botas rojas y viste calzones blancos, casaca azul y camisa de mangas doradas. A través de este joven Leví se pone en comunicación con una mujer hacia la cual gira la mirada; la mujer está encinta y lleva a un niño en los hombros, su vestido es plateado y su manto resplandece como el oro.

Más evidentes son aún los colores plata y oro en el hombre que se encuentra a los pies de la cátedra de Moisés, escuchándole atentamente y apoyado en un bastón. Su sombrero también es de oro y se parece al que lleva uno de los dos jóvenes pintados junto al santuario en el fresco de Coré, de Botticelli.

El fresco de Signorelli presenta a Moisés mientras predica la ley por segunda vez, puesto que, tal como reza el titulas colocado encima del cuadro, lleva a cabo la REPLICATIO LEGIS SCRIPTS («réplica de la ley escrita»). En los frescos de Signorelli y Botticelli, el sombrero dorado nos habla de la recompensa en la vida eterna y representa una variante de la corona de oro, de la que el teólogo se sirve para hablarnos del oro que se encuentra en el dorso de la paloma.

En efecto, según el Salmo 68 (67) el dorso de la paloma resplandece como el oro (in pallore auri), como también resplandecerá el oro cuando el rey se aparezca en su gloria divina.

"Y mientras vosotros dormís entre las tapias del aprisco,
se cubren de plata las alas de la paloma; sus plumas de destellos de oro".

La esposa vestida de oro y plata, a la que mira el desnudo Leví, está embarazada, y a ella se corresponde, en la pared contraria ocupada por el fresco de Cosimo Rosselli, Los frescos de la bóveda e incluso el Juicio Final siguen la misma temática, a la que ya nos hemos referido de pasada: María es la nueva Eva, esposa del nuevo Adán hasta el día del juicio final y, por consiguiente, arquetipo de la Iglesia.